La ONU desempeñará un »rol clave» en el control de este espacio donde transita gran parte de la ayuda humanitaria.

(AFP) Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas, anunció este jueves tras conversaciones de paz en Suecia, un acuerdo entre el gobierno de Yemen y los rebeldes hutíes sobre una tregua en la estratégica ciudad portuaria de Hodeida.

El acuerdo prevé una retirada de las fuerzas gubernamentales y de los rebeldes de la ciudad y el puerto, controlado por los hutíes. La ONU desempeñará un «rol clave» en el control de este puerto del mar Rojo donde transita gran parte de la ayuda humanitaria para Yemen, dijo Guterres, que anunció una nueva ronda de conversaciones a fines de enero.

Por ese lugar llega más del 70% de toda la ayuda humanitaria que recibe el país y más del 90% de los abastos de productos básicos que se consumen en su región norte. De ahí que la ciudad se haya convertido en uno de los focos principales del conflicto y, su control, en una de las cuestiones más encarnadas entre las partes.

«Si estos puertos se cierran, aunque sea solo por unos días, el impacto es inmediato y decisivo», explicó a la BBC hace unas semanas Lise Grande, coordinadora humanitaria de Naciones Unidas en Yemen.

Por primera vez en más de dos años, representantes de las fuerzas gubernamentales de Yemen se reunieron en Suecia con enviados de los rebeldes hutíes bajo el auspicio de Naciones Unidas para intentar encontrar una solución a una guerra que ya provocó una de las peores hambrunas de la historia.

El conflicto comenzó hace tres años y se estima que al menos 10.000 personas han muerto, más de 8 millones viven en la hambruna y, según estimaciones de la organización Save the Children, más de 85.000 niños menores de 5 años perdieron la vida a causa del hambre.

Antes de que se llegara a un acuerdo, Mohamed Abdi, director de Yemen para el Consejo Noruego para los Refugiados, consideró que las conversaciones podrían ser una posibilidad para «un cambio inmediato» en la situación del país o una puerta para una catástrofe mayor.

«Si el diálogo fracasa, o se estanca, también lo harán las esperanzas de detener el constante descenso de Yemen hacia el infierno», afirmó en su momento.