El fin de semana largo que pasó, dejó una familia destruida por un brutal choque en la ruta 5 en La Pampa. El conductor de un auto habría doblado en “U” y fue embestido por una camioneta. Murieron tres chicos (dos de 6 años y uno de 3) y tres mayores, entre ellos una embarazada.  

   En Mendoza, un micro chileno chocó el domingo y murieron tres personas. El chofer admitió que se quedó dormido.

   Se suma la tragedia en Necochea: una camioneta 4×4 atropelló a un nene de 2 años y lo mató.  Fue en un sector de playa alejado de la zona céntrica del balneario -donde los vehículos están autorizados-.

   En la madrugada del miércoles volcó un micro en la Autovía 2: hubo 22 heridos. Fuentes policiales señalaron “sueño o cansancio” del chofer como causa probable del accidente, que se produjo en un tramo recto de la ruta. El ómnibus, de la empresa Ruta Atlántica, iba de Buenos Aires a Mar de Ajó. Y también hubo un vuelco en Arrecifes: dos personas resultaron heridas de consideración al chocar y volcar un micro de larga distancia de la empresa Sierras Cordobesas, con un camión, en la ruta nacional 8, en la localidad de Viña.

   Estos casos son los que trascendieron en las noticias. Y debe haber más…

   Los siniestros de tránsito y la circulación caótica, constituyen uno de los más graves problemas que sufrimos todos los habitantes cada día del añoY las pérdidas de vidas y lesiones graves, son irreparables. Todo esto ocurre como consecuencia de la anarquía que reina en el tránsito de nuestro país, donde la falta de conciencia de peligro y de educación vial se manifiestan libremente ante la indiferencia o complicidad de la autoridad.

   Para trasformar esta realidad tal como lo están haciendo exitosamente los países más avanzados en seguridad vial, es imprescindible un cambio de comportamiento de cada uno, priorizando la vida y la seguridad propia y ajena. Además, las autoridades de todo el país (municipales, provinciales y nacionales) deben asumir seriamente su gran responsabilidad en el tema, y es imprescindible que realicen controles eficaces y que apliquen sanciones efectivas a los infractores; que aseguren la vigencia práctica de la ley, y que se asegure una adecuada preparación y otorgamiento serio y responsable de las licencias de conducir; que implementen la educación vial sistemática y continua, en los programas de estudio de escuelas pre-escolares, elementales y medias (obligatorio desde ley 23.348/86) en todo el país; que se realice una planificación urbana que posibilite el tránsito fluido y ordenado y la masiva protección de todos los usuarios de la vía pública; queden el buen ejemplo del cumplimiento de las leyes de tránsito a todo nivel de autoridad, funcionarios, y empleados públicos (cinturón de seguridad, velocidad, estacionamiento, etc.)

Asi todos podríamos vivir más y mejor.

Fuente y foto: Clarin.com