“Monseñor Enrique Angelelli, obispo; los sacerdotes: Carlos de Dios Murias OFM Conv. y Gabriel Longeville; y Wenceslao Pedernera, laico”.
La vida y el martirio de estos seguidores de Jesús son la “alegría de todo el pueblo”. El Reino de Dios es para el pueblo. En el Evangelio los preferidos de Jesús son los enfermos, los marginados y los pecadores. Dios ama a los pobres de una manera especial, son los elegidos por Dios para llamar a la humanidad entera a la salvación. La Iglesia como pueblo de Dios es y está llamada a ser comunidad de hermanos en favor de los más necesitados. Nuestros mártires riojanos asumieron en su vida la “búsqueda del Reino de Dios y su Justicia” que expresaron en una opción preferencial por los más pobres. Su vida se alimentó de la fuerza del Evangelio de Jesús para poder construir el Reino ya en este mundo. Ellos asumieron la complejidad histórica de su época y en ese camino encontraron la muerte. Hoy su testimonio e intercesión nos animan a ser “Pueblo de Dios” que camina en la búsqueda del Reino de Dios y su Justicia.
Te proponemos la lectura continua de cualquier Evangelio junto con la Constitución “Lumen Gentium” del Concilio Vaticano II sobre la Iglesia.
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