Héctor Cámpora, dentista y político de segunda fila, ganó una elección en Argentina en 1973 con el lema «Cámpora a la presidencia, Perón al poder». Habiendo cumplido su propósito como marcador de posición, Cámpora renunció después de 49 días.

Juan Perón regresó de un largo exilio y ganó una elección él mismo. Este episodio está grabado en los recuerdos argentinos. Explica por qué algunos se burlaron cuando, el 18 de mayo, Cristina Fernández de Kirchner, una ex presidenta populista, hizo el anuncio sorpresa de que se postularía en las elecciones de octubre, pero para la vicepresidenta, siendo el candidato a presidente Alberto Fernández (sin relación), que fue por un corto periodo de tiempo su jefe de gabinete. Entonces, ¿es esto un engaño o un acto de brutal realismo político?

La señora Fernández divide argentinos.

Cuando en 2007 sucedió a su esposo (fallecido), Néstor Kirchner, como presidente, Argentina estaba montando el auge de los productos básicos.

Ella impuso impuestos a los agricultores y gastó los ingresos en el sector público, en el bienestar y en los subsidios para el combustible y el transporte.

Cuando la economía se recalentó, su gobierno impuso controles de precios y de cambio y modificó las cifras de inflación.

Alrededor de un tercio de los argentinos (principalmente los más pobres) la aman; otros, la aborrecen.

Fuente: The Economist