Emoción, orgullo y alegría. Fue lo que vivió la comunidad educativa de la Escuela Nº 122 “Leopoldo Caamaño” JC, al celebrar este jueves sus 100 años de vida al servicio de la educación. Rodeada de fincas con todo tipo de frutales, la centenaria institución se ubica en el barrio de Galli, en Famatina.

Alberga a 150 alumnos, está inserta en el Proyecto de Escuelas Productivas, con campo experimental y Salón de Industria, donde los estudiantes y docentes producen mermeladas, jaleas, duraznos y peras al natural, entre otros productos.

El acto contó con la presencia de la secretaria de Gestión Educativa, Rita Abdala; el intendente, Alberto Godoy; la directora de la institución; Virma Granillo; el diputado electo, Ismal Bordagaray;  ex alumnos y ex docentes y familiares de Leopoldo Caamaño. El cierre estuvo a cargo de la Orquesta de la Escuela Polivalente de Chilecito.

“Para cumplir 100 años hubo mucha gente que apostó a la construcción de la educación y, en ese sentido, quiero resaltar que la educación  pública está presente en nuestra provincia en los mas recónditos lugares”. Expresó en su discurso la secretaria de Educación, Rita Abdala.

Añadió que “hoy tenemos a todo el nivel primario incluido en el sistema pero no fue tan fácil hace 100 años, cuando hizo falta políticas nacionales y también mucha gente pugnando para que los chicos puedan estar alfabetizados e incluidos, ese era el desafío   hace 100 años”.-

Al respecto, Abdala reconoció la figura de José Santos Salinas, riojano que durante el gobierno de Irigoyen creo las más de 70 escuelas que en estos dos últimos años cumplieron 100 años.

“El desafío de la alfabetización y universalización esta cumplió en el nivel primario pero todavía falta y ahora tenemos que seguir trabajando en la calidad”, remarcó.

La directora de la institución, Virma Romero, dijo que “hablar de un centenario es sinónimo de fiesta, de recuerdos compartidos, de anécdotas,  de sentimientos encontrados  y de sueños”.

Recurrió al frase de Paulo Freire: “La educación no cambia el  mundo, cambia las personas que van a cambiar el mundo”. “Esta es la premisa y desafío diario de nuestros docentes que trabajan con amor y respeto la trayectoria de cada niño”, afirmó.

Asimismo, Granillo, indicó que “la educación es el vestido de gala que cada uno luce para asistir a la fiesta de la vida, que cada uno desde su lugar se compromete aceptando y respetando las diferencias  través de una  educación inclusiva y de calidad, como la hizo y hace nuestra escuela”.

“Leopoldo Caamaño” fue maestro y director de la escuela pero a demás diputado provincial y una persona con un enorme trabajo social.  “No solo fue director y maestro sino que la realidad social era de su interés. Si un alumnos no iba a clase llegaba por su domicilio  para saber los motivos y solucionarlos, por eso destaco entre sus valores la honestidad, la humildad  y predicando siempre con el ejemplo” expresó a los presentes su hija Lilia.