El pedido lo hizo el propio obispo diocesano, Dante Gustavo Braida, al enviar su mensaje con motivo de estas fiestas navideñas en el inicio al Año Mariano

Dios nace como hombre por obra del Espíritu Santo y gracias al compromiso de María. De este modo, siendo grande se hizo pequeño, siendo rico se hizo pobre, siendo fuerte se hizo débil. Jesús viene a asumir toda nuestra naturaleza humana y a elevarla a condición de sagrada”, comenzó diciendo Braida.

“Su nacimiento –agregó– es una luz que hoy viene a iluminar la vida de cada persona, de cada familia y de cada comunidad. Por eso, cada vida humana tiene un valor infinito” y advirtió “esa vida tiene derecho a nacer, crecer y desarrollarse. Para ello, requiere ser aceptada, acogida, ayudada, amada, protegida, cuidada y promovida” e insistió “la vida cuanto más frágil y pequeña requiere más dedicación y compromiso de quienes la rodeamos. Toda vida humana es sagrada y merece ser vivida con dignidad”.

Más adelante recordó la beatificación de Angelelli al señalar lo

“bueno es poder recordar su opción de celebrar la Noche Buena en lugares pobres y alejados. Con ese gesto concreto, nos transmite de manera especial esa cercanía y amor de Dios así como el valor de toda vida humana que nace y se abre paso desde lugares precarios, alentándonos a ser servidores de la vida”.

Luego el pastor riojano al celebrar esta navidad hizo un llamado a “volver la mirada a Jesús y a dejarnos mirar por El” e invitó “a ser luz buscando ser nosotros expresión de ese amor y cercanía con gestos y acciones concretas para los demás”.

Braida pidió “ser luz mostrando una cálida cercanía hacia una mujer embarazada, alentando y contribuyendo a su bienestar en ese bello tiempo de gestación. También elevando una oración por quienes buscan la gracia de un hijo y no lo pueden concebir o por quienes están a la espera de una adopción”.

“Los invito –agregó– a ser luz dedicando un tiempo a visitar a alguien que esté solo o invitándolo a una comida navideña” y en forma especial reclamó “ser luz evitando el uso de pirotecnia, que tanto afecta la vida de personas con autismo, a niños y

ancianos –también a los animales– utilizando los recursos que ahorramos para ayudar a alguien necesitado”.

En la parte final Brida pidió dejarse “guiar por el Espíritu Santo, acercarnos a alguna realidad humana que hoy veamos frágil y necesitada de alguna mano oportuna” y concluyó que “al celebrar con alegría el Nacimiento de Jesús, la Virgen del Valle junto a San Nicolás y los beatos Mártires Enrique, Wenceslao, Gabriel y Carlos nos ayuden a valorar y a cuidar toda vida humana”.