La misión de la MINUSTAH de las Naciones Unidas funcionó desde 2004 hasta 2017 y estaba integrada por militares y personal especial de 24 países, entre ellos Brasil, Uruguay y Argentina

Al menos 2.000 mujeres en Haití, muchas de ellas menores, sufrieron violaciones o fueron víctimas de explotación sexual por parte de los Cascos Azules desplegados por Naciones Unidas en la isla desde 2004 hasta 2017. Producto de esos vejámenes nacieron por lo menos 265 niños que fueron más tarde abandonados por sus padres.

De acuerdo con los testimonios de las denunciantes, los militares y otros miembros de la fuerza de paz mantuvieron encuentros sexuales con incluso niñas de once años, aprovechándose de la pobreza y miseria que varios años de guerra civil y catástrofes meteorológicas, como huracanes y terremotos, provocaron entre la población. El producto de esas relaciones, nacieron niños a los que se los llaman “Petit MINUSTAH”, el acrónimo de Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití.

Las cifras y las conclusiones fueron reveladas por la profesora de la Universidad de Birmingham, Sabine Lee, quien dirigió un estudio de la revista International Peacekeeping. “Está bastante claro que se aprovecharon de niñas menores de edad”, denunció Lee, cuyo estudio recopiló unas 2.000 entrevistas a la población local que residía cerca de las bases militares que Naciones Unidas asentó en la isla desde 2004.

Cerca de un 10% de los entrevistados mencionaron la existencia de niños concebidos después de los encuentros sexuales que se habrían producido, mientras que otro tantos hablan de cómo algunos funcionarios de la delegación de la ONU “ponían monedas en las manos de las niñas”, o les daban comida a cambio de estos favores.

No obstante, para la especialista no es posible cuantificar exáctamente los niños nacidos de estos casos, si bien “la mayoría de los investigadores están de acuerdo en que ‘cientos’ es una estimación creíble”. “Es un problema generalizado, no son casos aislados. La multitud de historias y el hecho de que la explotación sexual, el abuso y la existencia y el abandono de los niños engendrados por los cascos azules hayan aparecido una y otra vez en las entrevistas, indica que este es un problema muy importante”, afirmó.

“La explotación y el abuso sexual por parte del personal de la ONU es inaceptable”, reaccionó el portavoz del departamento de mantenimiento de la paz, Nick Birnback, recordando que el secretario general Antonio Guterres ha hecho de la tolerancia cero una prioridad de su mandato.

El informe, el último en documentar casos de abuso sexual por parte de los Cascos Azules después de casos en Mozambique, Bosnia, República Democrática del Congo y la República Centroafricana, acusa esta vez al personal militar de 13 naciones diferentes, en su mayoría brasileños y uruguayos, que fueron repatriado cada vez que se descubrió un embarazo.

La misión de estabilización de la ONU en Haití fue aprobada en 2004 para ayudar a las instituciones haitianas en un contexto de inestabilidad política, después de la destitución del presidente Jean Bertrand Aristide y ante la delincuencia organizada generalizada en el país. Su mandato se extendió luego del terremoto de 2010 y después del huracán Matthew de 2016.

“Ponían algunas monedas en tu mano y a cambio te dejaban un bebé”, afirmó una niña, en uno de los testimonios más perturbadores. Una mujer adulta, declaró por su parte que los Cascos Azules embarazaban a niñas de 12 y 13 años y luego “las dejaba en la miseria con recién nacidos en su manos”.

Las tropas estaban integradas por ciudadanos de 24 países, pero era nutrida en su mayoría por soldados latinoamericanos. Por caso, en los trece años que la misión se mantuvo operativa, la Argentina aportó 12.800 personas, entre personal militar y médico. Uruguay y Chile enviaron cada uno una cifra similar, mientras que Brasil aportó una de las tropas más numerosas: 37.500. En un momento, MINUSTAH llegó a contar hasta con 20.000 hombres en funciones.

En 2011 se viralizó un video de un abuso perpetrado por militares uruguayos a un menor. En las imágenes se observa cómo los soldados mantienen a la fuerza boca abajo al adolescente, mientras uno de los victimarios le baja los pantalones y queda en evidencia un intento de violación. Pero segundos después fue liberado.

Fuente: Ámbito Financiero