21 de diciembre de 1923 Muere el doctor Joaquín V. González. Había nacido en 1863 en Nonogasta. Es el intelectual riojano más universal, el talento más original y uno de los intelectuales argentinos de más amplia trayectoria histórica. Sus obras completas en 25 tomos abarcan temática tan dispar como ensayos filosóficos, jurídicos, códigos, constituciones a lo que debemos sumar sus cuentos, sus traducciones, sus libros de recuerdos como “Mis Montañas”. Fue varias veces diputado nacional gobernador de La Rioja (1889-91) ministro del interior, de relaciones exteriores, senador nacional pero fundamentalmente orientador y educador de juventudes. El cargo que más lo ennobleció fue el de presidente del consejo académico de la Universidad de La Plata que él fundara, a la que convirtió en el más importante centro cultural de su tiempo trayendo de Europa a intelectuales prestigiosos para cubrir sus cátedras e incluyendo también en su nómina de docentes intelectuales argentinos de mucho prestigio. Durante doce años presidió la Universidad de la Plata inspirándole en su funcionamiento y antes de que se produjera la Reforma Universitaria (1918) el espíritu renovador en los estudios superiores. Tal fue su prestigio que al despedirse de su función en octubre de ese año los presidentes de los estudiantes agrupados en la Federación Universitaria Argentina (FUA) le rindieron un sentido reconocimiento. En su discurso de despedida de la casa donde pusiera en práctica sus ideas pedagógicas González expresó en parte del mismo aquella Lección de Optimismo que es casi como una síntesis de su vida de luchador. La única biografía integral sobre este intelectual de reconocimiento universal es el libro del historiador riojano Roberto Rojo “El divino Joaquín” quizá uno de los libros más hermosos y fundamentales en nuestra historiografía y de consulta obligada de todo aquel que quiera conocer las mil facetas espirituales de González. Sus restos reposan en el cementerio de Chilecito donde viviera sus últimos años en su finca de Samay Huasi.