Al finalizar la procesión de Verano de San Nicolás, el obispo de La Rioja Dante Braida en su mensaje de año nuevo, hizo referencia a la necesidad de que exista la licencia social para la ejecución de proyectos extractivistas, como la minería. También defendió la vida ante las iniciativas para legalizar el aborto y consideró el Tinkunaco como un modo de relacionarnos

Para hacer referencia al resurgimiento de los proyectos extractivistas, como la minéria, que intentó avanzar en Mendoza, y la movilización popular logró detenerlo, Braida hizo referencia a palabras del Papa Francisco donde dice que “la paz requiere un camino de conversión ecológica”. Agregó que “la conversión ecológica a la que apelamos nos lleva a tener una nueva mirada sobre la vida, considerando la generosidad del Creador que nos dio la tierra y que nos recuerda la alegre sobriedad de compartir”.

Seguidamente señaló que “considerando esta realidad ambiental vemos resurgir últimamente en nuestro país proyectos extractivistas relacionados con la minería. Como otras provincias también La Rioja es propicia para este tipo de emprendimientos”. Sostuvo que “será necesario que podamos estar muy atentos y discernir qué es lo mejor para nuestro pueblo considerando el cuidado de su vida y del agua como algo primordial”.

Asimismo señaló que “para ello es necesario tener presente la luz que nos aporta Laudato Si, una encíclica tan valorada dentro y fuera del ámbito eclesial. Allí se nos invita a todos a un compromiso en el cuidado de la Casa Común y sobre todo el cuidado de la vida humana indicando particularmente que en todo proceso de intervención en la naturaleza es necesario diálogo y transparencia de todos los actores sociales para “que pueden aportar diferentes perspectivas, soluciones y alternativas”. “Y en la mesa de discusión deben tener un lugar privilegiado los habitantes locales, quienes se preguntan por lo que quieren para ellos y para sus hijos… Preguntas “que trascienden el interés económico inmediato…”(L Si 188). La licencia social es indispensable”, aseveró.

Defensa de la vida

Seguidamente, Braida relacionó el cuidado de la casa común con el cuidado de la vida. “Así como Francisco nos alienta a cuidar la casa común, de modo particular nos exhorta a cuidar la vida humana en todas sus etapas de desarrollo, reconociéndola como tal ya en su etapa de gestación. Nos dice en la misma Laudato Si: «Dado que todo está relacionado, tampoco es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto”, precisó. Y agregó que “no parece factible un camino educativo para acoger a los seres débiles que nos rodean, que a veces son molestos o inoportunos, si no se protege a un embrión humano aunque su llegada sea causa de molestias y dificultades» (n. 120)”.

Asimismo tomó palabras del beato Enrique Angelelli  señalando que “en reiteradas ocasiones se manifestó claramente a favor de la vida en el seno materno advirtiendo sobre las consecuencias personales y sociales del aborto”.

No obstante, Braida reconoció que “hay veces que la vida humana es engendrada en condiciones de vulnerabilidad y precariedad, o simplemente no es deseada. A su vez estamos convencidos que la respuesta a esta realidad no puede ser la violencia a un ser indefenso. No se puede buscar la salida generando otro drama, se debe buscar una solución abrazando y acompañando a cada protagonista, a la vida humana que va creciendo y a la mujer que sufre tal situación”.

“En este sentido se trata de proteger las dos vidas: la de la madre y la del hijo, como así también de acompañar a quienes forman parte del entorno con una actitud de atenta escucha, comprensión y oportuna solidaridad”, agregó.

Para el Obispo “a su vez, no basta que como cristianos digamos que estamos a favor del derecho a la vida si no nos comprometemos a utilizar todos los medios para cuidarla y promoverla en todas las etapas”. Consideró que “en nuestras comunidades debemos generar ayudas concretas en favor de embarazos que necesitan contención y apoyo; también para asistir a aquellos niños, adolescentes y jóvenes que, sin horizontes ni oportunidades, se ven cautivos de la mafia del narcotráfico y de la delincuencia. Asimismo asumir la realidad de quienes no tienen trabajo, o el acompañamiento de nuestros mayores y ancianos”.

Para finalizar, consideró que “este cuidado de la vida en todas sus etapas hay una insustituible responsabilidad del Estado. Pero también se tiene que destacar nuestra responsabilidad y caridad como cristianos que ha de manifestarse de tantas maneras creativas como el Espíritu nos lo indique. En primer lugar ofreciendo el calor de una comunidad-familia que de modo incondicional siempre acoge la vida, la cuida y la acompaña esté como esté, brindando los medios necesarios para promoverla”.

Tinkunaco

Braida en su mensaje sobre el Tinkunaco dijo que “con mucho agrado he escuchado en estos últimos días a diferentes dirigentes sociales y políticos hacer referencia al Tinkunaco como una fuente inspiradora de nuestra vida ciudadana”. Precisó que “todos de algún modo expresaban que el Tinkunaco no sea solo una ceremonia del 31 de diciembre que evoca un hecho histórico, sino un modo de relacionarnos y de asumir los desafíos sociales y los conflictos procurando siempre que prime la escucha amplia de distintos sectores, el diálogo respetuoso y la búsqueda de soluciones superadoras