Martín Guzmán explicó los lineamientos, con fuertes recortes en los intereses. Esperan reducir la deuda en U$S41.500 millones.  

El Gobierno presentó este jueves su oferta a los bonistas para reestructurar U$S68.000 millones de deuda externa. La propuesta incluye una quita del 62% de los intereses y de 5,4% del capital y una suspensión de pagos hasta 2023. Con Alberto Fernández al centro, ladeado por Cristina Fernández y Horacio Rodríguez Larreta, el ministro de Economía Martín Guzmán hizo una presentación en la Residencia de Olivos, ante gobernadores del oficialismo y la oposición. El jefe del Palacio de Hacienda admitió que actualmente «no hay un acuerdo» con los bonistas sobre «qué es sostenible» para la deuda argentina. «Hemos tenido un involucramiento con el FMI en este proceso. Evaluaron cuál es la capacidad de pago de la Argentina. Hay similitudes entre la evaluación que hace el Gobierno y la que hace el FMI. Y hay consenso en que la Argentina no puede pagar nada», dijo Guzmán. En ese sentido, el ministro explicó que la oferta de pago incluirá cambios de plazos y tasas. «Proponemos cambiar la estructura de bonos por otra que implique un período de gracia de tres años. El país no pagaría nada entre 2020 y 2022. Empezaría a pagar en 2023», comenzó. La reanudación de los pagos «empezará con una tasa de interés de 0,5% e irían creciendo hasta niveles sostenibles». En promedio, los cupones que afrontaría el país serían de 2,33%. En ese sentido, precisó que además de una extensión de plazos habrá quitas a los intereses y al capital de la deuda. Por un lado, habrá un recorte de intereses de 62% (que representa unos U$S37.900 millones) y de 5,4% del capital (otros U$S3.600 millones), lo que implicaría una poda total de U$S41.500 millones. «Va a haber gente jugando muy fuerte. Hay muchas cosas en juego. Los acreedores buscan que Argentina pague más y va a ser importante tomar el compromiso de estar unidos sobre esta oferta», dijo el funcionario. «Los acreedores dicen que tiene que haber más ajuste fiscal, rápido y en más cantidad», agregó, en momentos en que la Argentina deja de lado cualquier restricción fiscal para asistir a empresas y familias afectadas por el parate económico provocado por la cuarentena. Y concluyó: «Esto es prácticamente fundacional para la recuperación de la Argentina». El presidente Alberto Fernández tomó la palabra luego y aseguró: «Asumir obligaciones no tiene que suponer más postergaciones para argentinos que la están pasando mal. Son nuestra prioridad como gobierno», comenzó su discurso ante los gobernadores. Y diagnosticó, sobre la situación general de la deuda: «Estamos en un virtual default». «Nos propusimos ser serios y no aprovechar la coyuntura del coronavirus para dilatar este problema. Una deuda sostenible es una que no postergue las necesidades de la Argentina», continuó. «No estamos firmando un cheque en blanco, sino que es algo que Argentina puede cumplir», apuntó el jefe de Estado.