Las empresas deberán cumplir protocolos sanitarios y ocuparse del traslado de sus trabajadores para no saturar el transporte público. Otra decisión clave: la Argentina abre una puerta al default

El presidente Alberto Fernández ya lo decidió: la cuarentena se extenderá hasta el 24 de mayo. Se trata de una nueva fase que contemplaría nuevas excepciones para sectores de la economía y posibles salidas recreativas en provincias del interior del país.

Este jueves el mandatario mantendrá reuniones con el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, el gobernador Axel Kicillof y el resto de los mandatarios provinciales para acordar los términos de esta nueva etapa del aislamiento, que ya no será total pero que mantendrá el objetivo inicial: evitar la propagación del coronavirus.

Uno de los ejes centrales de esta nueva fase será la flexibilización económica para ciertos sectores productivos, que obtendrán luz verde para volver a operar.

Aunque habrá condiciones: las empresas que requieran poner en marcha su corazón productivo deberán cumplir con estrictos protocolos de sanidad y garantizar el traslado de sus trabajadores para no saturar el transporte público.

A su vez, en la Quinta de Olivos analizan autorizar a las provincias a establecer mecanismos de salidas recreativas aunque no está claro si esto ocurrirá en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano.

En este sentido, un dato alentador llegó a manos del mandatario: los contagios en el país se duplican cada 25 días.

Por otra parte, no se retomarán las clases de manera presencial, ni se permitirán los vuelos por el país -excepto los de repatriación-, ni estarán habilitados para operar los colectivos de larga y mediana distancia. Los shopping continuarán cerrados y no habrá eventos masivos.

A su vez, Alberto Fernández acordó junto con el ministro de Economía Martín Guzmán cuál será la posición de la Argentina frente a los bonistas: no habrá prórroga del vencimiento de deuda de este viernes, jornada en la que los acreedores deben decir si aceptan o no la oferta del país.

La decisión tensó aún más el vínculo con los «lobos» de Wall Street. De hecho el nivel de aceptación de la propuesta de pago del país es del orden del 30%.

Esta postura del gobierno argentino fue consensuada con la vicepresidenta Cristina Kirchner, que dio su visto bueno en la reunión que mantuvo con Alberto Fernández.

De esta forma la Argentina abre una puerta al default.