La denuncia de la nadadora que disparó el debate 

La tenista Nadia Podoroska, colega panamericana y olímpica de Pignatiello, y la socióloga Julia Hang comparten sus experiencias y analizan lo que pasa en las redes sociales. El rol adoctrinador de la masculinidad

Deportistas. Supermujeres y superhombres, al menos desde una concepción humorística, que hacen de sus dotes físicos una totalidad. Dónde termina la explotación de ese recurso tan finito como valioso. Dentro del campo de juego la cuestión es meramente competitiva. Pero fuera, entran en acción el negocio, los sponsors, la construcción de una imagen que excede lo deportivo, y donde muchas veces el dinero es mayor que el que se disputa en la canchas.

Y si algo vende, son los atletas, ídolos y ejemplos a seguir de jóvenes y no tan jóvenes. Portadores del ideal de belleza contemporáneo, que también enseñan qué vestir y cómo actuar. Cosificación al extremo y, en muchos casos, sexualización. Cuál es el límite de este juego de dos caras. El fin de semana pasado, ese punto lo marcó la nadadora Delfina Pignatiello, cuando se cansó de los comentarios agresivos que inundaban su Instragram durante una sesión de entrenamiento en vivo. «Me sexualizaron y no me lo merezco», espetó la campeona panamericana al cortar su rutina de entrenamiento, y amagar con no realizar más vivos por la red de las imágenes