10 de julio

Irracionalidad del odio

El mundo sufre el doble embate de la pandemia: como amenaza a la salud y como erosión de la economía. Mientras se registraba el número de contagios más alto para una jornada desde que se contabilizan los casos de coronavirus en el país, un sector de la oposición motorizaba manifestar contra la única y más efectiva manera de evitar la propagación del virus: el aislamiento y la distancia social. Es un razonamiento extraño, como si se odiara más al jarabe que al agente que causa la tos.

El problema es la pandemia, no la cuarentena. Si prevalece el negacionismo sanitario o la irresponsabilidad, será más difícil. Si nos cuidamos y cuidamos a los demás, el dolor será menor. La gran mayoría así lo entiende y por eso acompaña las medidas. Cada gobernador y gobernadora estuvieron de acuerdo en que había que preservar la vida y la salud de la gente.

El odio nos posterga, el odio nos paraliza y nos pone en el peor lugar como seres humanos. Sigamos eligiendo la convivencia, el amor a los demás, la solidaridad y la esperanza de vivir en una Argentina que emerja más fuerte y más unida.