GOBERNADORES
Aquí estoy yo y está el gobierno de la Argentina. Detrás de mí está cada uno de los gobernadores de nuestra Patria. Yo prometí que el gobierno del 10 de diciembre iba a ser el gobierno de un presidente y de 24 gobernadores. Esos 24 gobernadores están hoy junto a mí, unidos y trabajando para enfrentar lo que nos toca vivir.
Somos nosotros los 24 gobernadores y este Presidente, a los que les toca gobernar este tiempo de la Argentina. Hemos empezado este acto, que es una jornada de celebración del día en que la Argentina decidió independizarse, escuchando el Himno Nacional cantado por Mercedes Sosa, y no es casual, hoy Mercedes Sosa cumpliría 85 años. Nació en Tucumán, sufrió las desventuras de la Argentina, sufrió el exilio, volvió, siempre tuvo esa voz inmaculada, y es tucumana, de la misma provincia del querido Juan Manzur, del mismo lugar donde la Patria gritó su independencia. Yo le agradezco a la Fundación Mercedes Sosa que nos haya autorizado a utilizar la voz de la querida Mercedes para empezar este acto. Le cuento a los tucumanos que a partir del día de hoy Radio Nacional volverá a llamarse Radio Mercedes Sosa.
HOMBRES Y MUJERES DE LA INDEPENDENCIA
Gracias a los que hicieron ese video y nos recordaron lo que hicieron grandes hombres en 1916. La Argentina en ese momento era una Nación en formación. El Virreinato del Río de la Plata era el único en todo el continente que seguía luchando por su independencia porque ya para entonces Napoleón había caído. Fernando VII había vuelto a reinar en España e intentaba recuperar las colonias que se habían independizado de los reyes en el momento en que Bonaparte entró a España. El contexto no era fácil, porque éramos una Nación incipiente, una sociedad nueva que se estaba enfrentando a uno de los imperios más grandes de todos, el imperio de España. Pero lo notable es que semejante diferencia no amilanó a ninguno de esos hombres cuando vieron llegar allá por el norte las tropas realistas. Allí fue Belgrano, estuvo Güemes y siempre estuvo San Martín que no solo se ocupó de ayudar a nuestras tropas; después cruzó los Andes y ayudó a Chile y a Perú a independizarse de las tropas realistas. Nombres enormes de nuestra historia, donde por momentos lo que uno quisiera es poder tener la templanza y el coraje que ellos tuvieron para afrontar un tiempo tan difícil como el que hoy nos toca. Yo rescato siempre a esos hombres. Rescato siempre sus ideales, las convicciones, su coraje. Nosotros vivimos hoy un tiempo difícil, pero los tiempos difíciles debemos ser como esos hombres. Debe ser el coraje lo que nos llene el alma, no la angustia. Si ellos hubieran estado angustiados hubieran quedado paralizados frente a la vuelta del imperio. Ellos tuvieron coraje, estaban convencidos y sabían algo de lo que nosotros hoy ya sabemos, y es que cada uno de nosotros es artífice de su propio destino. El destino que nos toca es el destino que seamos capaces de armar. Ellos lo supieron y allí fueron y muchos dieron la vida. Siempre rescato a Güemes, el general muerto en batalla que cuando los realistas le propusieron socorrer a cambio de entregar a su ejército mandó a su ejército a pelear el doble y morir allí en el monte salteño. Fue esa valentía lo que nos hizo sentir lo que hoy somos, un país independiente. Ahora, este tiempo es un tiempo diferente. Gracias al coraje de todos ellos, a la decisión de todos ellos, y a las mujeres enormes que ha tenido América Latina, como Juana Azurduy, que hicieron posible que seamos un país independiente que se llame Argentina, hoy podemos vivir este presente.
ARGENTINA EN PANDEMIA
A veces me pregunto, ¿este es el tiempo que hubiéramos querido que nos toque?. No, definitivamente no. Hubiéramos querido que nos toque un tiempo tan difícil como el que era la Argentina de diciembre de 2019, y hubiéramos querido empezar y hacer frente a las necesidades de la Argentina de entonces; pero de repente a todos, a los gobernadores, a este presidente y al mundo nos apareció un ser minúsculo, imperceptible a al ojo humano que dio vuelta al mundo, se llevó cientos de miles de vidas, enfermó a millones de personas e hizo crujir los cimientos de la economía mundial y en ese contexto nos toca este 9 de julio. No es un contexto fácil. Los que en 1816 declararon la independencia tampoco habrán pensado en una pandemia. A nosotros nos toca este revuelo universal que es la pandemia. La verdad es que a 7 meses de haber llegado al gobierno yo rescato algo que como país fuimos capaces de hacer: estuvimos todos asediados por un virus que ponía en jaque a nuestro pueblo y todos estuvimos de acuerdo en que había que preservar la salud y la vida de la gente antes que nada. Todos estuvimos de acuerdo. Desde el gobernador de Jujuy en el norte hasta el de Tierra del Fuego allí en el sur. Desde el gobernador de Mendoza en el oeste hasta Buenos Aires en el este. Todos entendimos que no había un dilema, que lo que teníamos que hacer era preservar la vida y la salud de la gente. Nos tocó un tiempo difícil porque le tuvimos que pedir a la gente después de escuchar a los científicos que nos explicaban qué era lo que estaba pasando, (porque ninguno de nosotros estaba preparado; Juan Manzur nos saca ventaja que es un médico u Oscar Herrera que los dos fueron Ministros de Salud y conocen más del tema) pero todos nos recomendaron lo que recomendaban los curanderos en la edad media: quédense en sus casas. Y fue lo que hicimos con nuestro pueblo, pedirles que se resguarden y que era el único modo que teníamos de cuidarlos.
Mientras tanto pudimos poner en pie un sistema de salud que estaba muy golpeado y que hoy puede resistir esta pandemia que nos toca vivir. Hoy estamos tranquilos porque hemos hecho lo necesario en cada rincón de la Patria, trabajando juntos intendentes Gobernadores y Ministros de la Nación y el Presidente, para que ningún argentino se quede sin la atención sanitaria que merece. Esto es una experiencia muy nueva. No hay ningún libro que nos lo explique, porque es un virus que cuando parece estar yéndose vuelve, y esto es lo que nos está pasando aquí cerquita en el AMBA, es también lo que le pasa al querido Coqui Capitanich en el Chaco, o a Arabel en Río negro. Focos que asoman y donde el virus se mete fuertemente y todos reaccionan y actúan prontamente y nadie pregunta de qué partido viene. Esa Argentina, a la que nos sometió la pandemia es maravillosa, porque dejó lo mejor de nosotros descubierto. Albert Camus el autor de la peste escribió que las pestes, las pandemias, tienen el ingrato sabor de que terminan con las vidas, traen a la muerte, pero tienen otro sabor muy grato y es que dejan al descubierto las almas. Y la verdad es que las almas de la mayoría de los argentinos estuvieron llenas de solidaridad y responsabilidad.
📌 *SOLIDARIDAD*
En este tiempo tan cruel en términos de enfermedad fuimos capaces de ser solidarios y rescatar la solidaridad como un valor supremo, cuidándome te cuido, quedándome en mi casa te cuido y me cuido. Y así fuimos sobrellevando con muchos problemas todo este presente. Porque aquél diciembre de 2019 no nos dejaba la mejor Argentina y teníamos que ir en auxilio de muchos que se habían quedado al margen, porque habían perdido sus trabajos, porque sus empresas habían cerrado, porque la economía no se movía y porque teníamos que enfrentar una enorme deuda que nos había ayudado, estábamos enredados en esa deuda y teníamos que ver cómo salir de eso sin que eso signifique postergar a un solo argentino que ya mucho esfuerzo han hecho. Estamos trabajando y confiamos que eso finalmente lo logremos y cuando lo logremos será el logro de la Argentina, como es un logro que podamos sobrellevar este presente de pandemia del modo en que lo sobrellevamos
La idea de la solidaridad nos obliga a pensar en un mundo más igual, este es el momento en que la pandemia arrecia y ha tomado como foco a América Latina y tenemos que pasar este momento. Pasó en Asia, se fue a Europa, a América del Norte y ahora esta acá. Debemos pasar este momento haciendo lo que estamos haciendo, siendo solidarios, y ya empezando a reconstruir la Argentina del mañana.
ARGENTINA POST PANDEMIA
La Argentina del mañana tampoco se construye en el despacho del Presidente, la construimos con todos los que están acá, las mujeres de la industria. Tenemos una mujer de la industria que nos acompaña. Esta semana me reuniré con mujeres de la actividad industrial, los hombres de la industrial, los hombres del campo, del comercio, de la construcción de las finanzas, todos unidos tenemos que construir la Argentina que se viene. Porque lo que tenemos que entender es que el odio y la división finalmente también nos dejó en el lugar donde nos quedamos. A mí me duele ver el odio, venga de donde venga, porque nos posterga, nos paraliza y nos pone en el peor lugar como seres humanos. La argentina que se viene tiene que ser distinta, con el mundo debe ser distinto. El mundo debatió todos estos años cómo hacer y de repente ese virus imperceptible hizo temblar las bolsas del mundo y además de llevarse vidas se llevó muchas empresas y puestos de trabajo de la faz de la tierra, y en la reconstrucción tenemos que lograr un sistema más justo, más igualitario. Porque tampoco debemos olvidar que estamos en el continente más desigual del mundo ¿Cómo vamos a hacerlo? Vamos a hacerlo juntos. En cuanto pase este tiempo que termina 17 de julio (ojalá , no lo sabemos) que es el tiempo de cuarentena que hemos fijado para el AMBA y cuando todo esto empiece a tomar un poco de calma, nosotros ya estamos trabajando con todos los que están aquél en el futuro. En ese futuro los que trabajan tienen un rol central. Los que trabajan han hecho un enorme esfuerzo.
Yo valoro mucho lo que han hecho los hombres del sindicalismo argentino por sobrellevar este presente. Acá también está uno de los secretarios generales de la CGT, pero a todo el sindicalismo le doy las gracias por haber entendido la fragilidad de este tiempo. Entre todos, los que invierten en la empresa, en el campo, los que trabajan en el campo y las empresas, los que trabajan en servicios, en el comercio, entre todos vamos a poner de pie a este país. No es verdad que no tengamos futuro y menos cierto es que no tengamos ideas. Este presente nos permitió ver las cosas en su real dimensión y ya tenemos mucho más claro por qué nos pasaron cosas que nos pasaron y por qué no podemos volver a repetir errores del pasado.
TERMINAR CON EL ODIO

Este 9 de Julio quiero que para todos sea la inyección de fuerza que todos precisamos para ponernos de pie y que entendamos que ninguna sociedad concreta su destino en el medio de insultos, de divisiones y teniendo al odio como común denominador. Yo vine acá a terminar con los odiadores seriales; vine a abrir los brazos para que todos nos unamos, noveno a instalar un discurso único. Yo sé que hay diversidad y celebro y propició la diversidad de la Argentina, de todo tipo, de género e ideológica. La celebro, no me afecta. Lo que necesito es que esa diversidad sea llevada adelante con responsabilidad y la primer responsabilidad está en no mentir, en decir la verdad y en respetarnos. El primero que quiere eso es el Presidente de la Nación. Es otra vez el compromiso que asumo públicamente con ustedes, con cada uno de los 24 gobernadores de la Argentina, con vos que estás estudiando, con vos que sos chiquito y todavía está en el colegio y estás recibiendo tus clases por internet. Con vos que sos estudiante universitario y tal vez también recibís mis clases por internet o las de otros profesores, todos ustedes tienen un futuro. No es verdad que no lo tienen. Y nosotros que somos la generación que nos toca gobernar, vamos a hacer que ese futuro existen, para todos. Para que exista allá en Los Toldos, la ciudad de Salta que ayer logró algo maravilloso: esa era una ciudad argentina donde para poder llegar había que cruzar 100 km de territorio de Bolivia, pero desde ayer eso no hace falta, porque quedó integrada con caminos a la Argentina y no hace falta salir de la Argentina para llegar allí. Que nos sirva esa prueba para darnos cuenta que aquí todos debemos crecer y enrollarnos, que esta Argentina centralizada no ha dado buenos resultados
FEDERALISMO
Ayer cuando pusimos en marcha las obras de un nuevo puerto en Santa Fe, sobre el Río Paraná, pensaba que de ese modo estaba facilitando que toda la producción del norte salga sin tener que llegar al puerto de buenos Aires. Salga por alguno de esos puertos que la hidrovía hoy ofrece. Y hasta allí llega el tren que viene del norte trayendo soja u otros cereales, producciones de las provincias del norte. Cuando me vaya del gobierno quiero que tengamos una argentina federal donde cada argentino tenga la posibilidad de encontrar su futuro en el mismo lugar donde nació, que pueda vivir allí feliz y que el día que muera pueda decir “qué feliz fui viviendo en el lugar donde me tocó nacer”. Otra Argentina empieza hoy.