El gobierno atribuye a la matanza de vacas la caída de la producción de la industria láctea, aunque también hubo presión de sectores budistas

El Gobierno de Sri Lanka aprobó ayer una controvertida orden que prohíbe la matanza de vacas en esta nación asiática de mayoría budista.

La decisión, aprobada por el Gobierno con efecto inmediato, establece que como parte de la prohibición la nación deberá enmendar la Ley de Animales, la Ordenanza de Sacrificio de Ganado y otras normas relacionadas al sacrificio vigente en el país.

Debido al sacrificio, “varios sectores han señalado que el recurso ganadero que se usa para fines agrícolas tradicionales es insuficiente», afirmó el Gabinete en un comunicado.

Asimismo atribuye a la matanza de ganado la caída de la producción de la industria láctea local y en consecuencia un aumento en la importación de leche en polvo.

En adelante la carne vacuna para el consumo se importará a precios favorables y se implementará un programa para emplear al ganado adulto en labores agrícolas una vez que concluya su etapa productiva.

La decisión es vista por sus detractores como una forma de reforzar la identidad budista del país frente a otras minorías religiosas.

“Por qué el Gobierno está impulsando esta prohibición ahora”, preguntó el asesor principal de la mezquita Ibrahimiya Thihariya, Ash Sheik Muneer Mulaffer.

A su juicio, el presidente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa, y su hermano y primer ministro, Mahinda Rajapaksa, utilizaron ideas racistas para llegar al poder y “ahora continúan usando esta herramienta” desde el Gobierno, dijo a Efe el asesor.

El vicepresidente del Consejo Musulmán de Sri Lanka, Hilmy Ahamed, sin embargo descarta que los musulmanes se vean afectados por esta medida. «La mayoría de las granjas de ganado en Sri Lanka son propiedad de los budistas y el 70 por ciento de los consumidores de carne de res son no musulmanes”, explicó.

Aunque activistas por los derechos de los animales han celebrado la decisión, al mismo tiempo critican que se haya permitido la importación.

«De esta manera, un animal será sacrificado en algún lugar. No queríamos una prohibición. Queríamos que el Gobierno introdujera una forma más humanizada de matar a estos animales”, dijo a Efe el activista del bienestar animal Gihan Dinushka.

En la vecina India, las restricciones para eliminar a los bovinos impuestas por el gobierno nacionalista hindú causaron un aumento de vacas que deambulaban por las calles, lo que acabó convirtiéndose en un problema.

Desde hace varios años, en Sri Lanka se está reduciendo el consumo de carne bovina, especialmente porque budistas e hindúes no comen carne roja por razones religiosas.

El principal partido político que representa a los musulmanes pidió al gobierno que prevea un apoyo financiero para los trabajadores de la industria bovina.

Muchos hindúes consideran las vacas como sagradas y algunos budistas creen que deben evitar comer este tipo de carne por compasión hacia estos animales.

El proyecto de prohibición tiene lugar en un contexto de tensiones crecientes entre musulmanes y la población cingalesa, mayoritariamente budista, tras los atentados yihadistas de Pascua de 2019 en los que murieron 279 personas.

Fuente: EFE y AFP