Los trabajadores se han ofrecido voluntariamente para no interrumpir el servicio entre las dos y las seis de la mañana.

El turno de trabajo de José Antonio Maganto tenía que haber terminado a las dos de la madrugada del sábado. A esa hora Filomena ya había colapsado todas las carreteras de la Comunidad de Madrid, no funcionaba el Cercanías y los aviones no despegaban de Barajas. Así que este maquinista del Metro se ofreció voluntario para seguir conduciendo su tren de la Línea 11 el resto de la primera de las noches en las que no se ha interrumpido el servicio.

Hasta ahora el único precedente de apertura de 24 horas del suburbano había sido en la celebración del World Pride, en julio de 2017, un sólo día y programado con semanas de anticipación. En este caso prácticamente tuvo que improvisarse la aplicación del protocolo para emergencias después de que la dimensión del temporal de nieve superara con creces las previsiones meteorológicas iniciales.

Lo cuenta Silvia Roldán, consejera delegada de Metro de Madrid, que define la apertura ininterrumpida desde el viernes a las seis de la mañana como un auténtico reto que ha sido posible por el esfuerzo de todos los trabajadores , desde maquinistas y personal de oficio y de estaciones y vigilantes hasta los servicios de mantenimiento. De hecho, no ha sido necesario hacer reclutamientos forzosos porque ha habido voluntarios para doblar turnos o presentarse en sus puestos en días de libranza.

La primera noche de servicio completo sólo se mantuvo abierta al público la Línea 8, que conecta el aeropuerto con Nuevos Ministerios, después de que se cancelaran todos los vuelos por el temporal. Sin embargo, estuvieron circulando trenes por toda la red para poder trasladar a los propios empleados del suburbano, a los conductores de los autobuses de la EMT que se habían atrapados en la nieve y otro tipo de emergencias, como la de los viajeros de un tren procedente de Albacete que llegaron con retraso a las cuatro de la mañana a la estación de Atocha.

El sábado temprano ya se abrieron todas las estaciones y así han seguido desde entonces, cuando en condiciones normales permanecen sin servicio entre las dos y las seis de la mañana. Además de la reorganización de las plantillas, fue necesario reprogramar los sistemas automáticos para que las puertas de acceso a los vestíbulos no se cerraran ni la intensidad de la luz bajara e incluso modificar los paneles luminosos que advierten de que el último trayecto del día se inicia en las cabeceras a la 1.30 horas.

Según la consejera delegada del Metro, el «secreto» de este operativo ha sido que el viernes por la noche, cuando la borrasca empezó a arreciar, se tuvo la precaución de no llevar los trenes que estaban circulando en ese momento a los depósitos, que están al descubierto, ya que todavía esta mañana los accesos permanecían impracticables. De hecho 98 de los 300 trenes no han podido prestar servicio este lunes en el que se han producido aglomeraciones debido al aumento de un 21% en el número de viajeros respecto a la semana pasada.

 través de su cuenta de Twitter, el consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, ha pedido disculpas por los problemas inevitables en el servicio y ha recordado que lleva funcionando sin interrupción 24h desde el viernes. Por la tarde ha acudido al puesto de mando de Alto del Arenal para agradecer en persona el enorme esfuerzo de los 7.000 trabajadores.

Ha sido una situación extrema y como siempre los maquinistas han intentado dar servicio a la ciudadanía , Juan Antonio Ortiz, portavoz del Sindicato de Maquinistas, el colectivo más mayoritario del suburbano junto con el de jefes de sector, los antiguos taquilleros. Entre todos ellos han logrado que al menos medio centenar de trenes estén circulando durante toda la noche con frecuencias de entre 15 y 20 minutos y de momento sine die.