Keila Moreira tenía 16 años. Su pareja le dijo a un hermano que la mató accidentalmente y huyó con un amigo.

Una adolescente de 16 años fue encontrada muerta el pasado sábado, tras recibir un disparo de escopeta en su cabeza, en una vivienda del partido bonaerense de Campana. Se investiga si se trató de un femicidio cometido por su novio de 19 años, quien está prófugo desde ese momento, informaron este martes fuentes policiales.

El hecho se registró en una casa ubicada en la calle Barreto al 500, del barrio Las Praderas, a unos 80 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires.

Fuentes policiales informaron que un llamado al 911 alertó sobre una joven fallecida en el interior de una vivienda, por lo que el personal de la comisaría de Campana arribó al lugar de inmediato. Al ingresar al inmueble, los efectivos constataron que la adolescente, identificada como Keila Moreira, había fallecido de un escopetazo en la cabeza.

Según la investigación, la chica estaba con su novio de 19 años y un amigo, identificado como Matías, quienes escaparon a bordo de un auto tras el hecho y este martes seguían siendo buscados por la Policía.

Antes de huir, el novio de Keila le confesó a Jhonatan David Moreira, su hermano, que estaba manipulando el arma de fuego y accidentalmente la mató.

La madre de la menor, en diálogo con medios locales, denunció que el novio de la joven había convencido a su hija de irse a vivir juntos y que tenía actitudes violentas y de manipulación con la menor: Keila era una chica de su casa, él se la llevó para matarla.

A su vez, contó que ella se enteró de la muerte de su hija por un vecino varias horas más tarde y resaltó que la familia del prófugo tendría vínculos con la venta de droga y que antes de este hecho se habrían realizado varias denuncias contra él por violencia de género.

Era muy posesivo, ella una vez se había peleado con él y pasaba por la puerta de mi casa y hasta que ella no se mostrara no la dejaba en paz. Fuimos a la fiscalía, nunca hicieron nada. Fuimos al servicio local y la única contestación que me dieron fue que la dejara que ella iba a volver a mi casa y que no tenían la dirección exacta de donde vivían juntos y por eso no se hacían cargo y no la iban a buscar contó la madre. 

Sin embargo, voceros policiales negaron que haya habido denuncias previas por violencia de género en la comisaría de la mujer local.

En sus redes sociales, el Otamendi Futbol Club de Campana, donde la adolescente jugaba al fútbol desde hace algunos años, emitió un comunicado en el que manifestó: Con muchísimo dolor hoy tenemos que despedirnos de nuestra querida jugadora. A Keila le arrebataron la vida con tan solo 16 años y solo se nos viene a la cabeza preguntarnos por qué. Ni una menos, vivas las queremos, justicia por Keila.

El hecho es investigado por la fiscal Laura Basualdo, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2, del Departamento Judicial Zárate – Campana. La funcionaria judicial dispuso una serie de medidas tendientes a dilucidar la mecánica del disparo y establecer si se trató de un accidente o si en realidad fue un femicidio.