La ceremonia se realizará en la Iglesia Catedral con la participación de la mayoría de los integrantes del presbiterio riojano. En la oportunidad, se bendecirán el Santo Crisma y los Santos Oleos.

Es una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del obispo. El Crisma es el aceite consagrado que se utiliza en la Iglesia Católica para ungir en la frente en actos como el sacramento del bautismo, la confirmación, la consagración de obispos y otros actos de índole religioso. La palabra crisma proviene del latín chrisma, y a la vez este del griego khrisma, que significa unción.

Como todos los años, hoy a las 17, el obispo Braida celebrará la misa crismal, bajo el slogan “Fiesta de los dones y carismas”, oportunidad en que se bendecirán los Santos Oleos y la renovación de las promesas sacerdotales. Es la celebración en la que, presidida por el Obispo y concelebrada con los presbíteros de la Diócesis, se consagra el Santo Crisma y bendice los restantes óleos (aceites) de los catecúmenos y de los enfermos. El rito de esta misa incluirá la renovación de las promesas sacerdotales.

Esta solemne liturgia se ha convertido en ocasión para reunir a todo el presbiterio alrededor de su obispo y hacer de la celebración una fiesta del sacerdocio.

Además se usa para otras funciones, como por ejemplo en la  consagración de templos o altares. Para lo primero, el obispo unge los muros de la iglesia, esta unción se hace en cuatro o doce cruces distribuidas en la nave. Para la consagración de un altar, tras la oración de dedicación, el obispo se quita la casulla, recibe la mitra y se acerca al altar.

Ahí un diácono le acerca el recipiente con el Crisma y procede a ungir el altar. La consagración del Crisma es considerada como una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del obispo. El Crisma se hace con óleo y aromas o materia olorosa.